La psicoeducación para padres de menores con Trastorno por Déficit de Atención favorece las relaciones familiares y escolares

La Unidad de Salud Mental infanto-juvenil del Hospital Macarena realiza con éxito un programa grupal de asesoramiento y entrenamiento para padres y madres que genera un mejor conocimiento de la patología y pautas de actuación con sus hijosIMG 1592

 

La Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil (USMI-J) del Hospital Universitario Virgen Macarena realiza un programa grupal de Psicoeducación para familiares de menores con  Trastorno por Déficit de Atención e Impulsividad(TDAH). La psicoeducación para padres consiste en un abordaje que enseña en qué consiste el trastorno, qué características tiene y qué se puede hacer para mejorarlo.

 Tras la realización del programa grupal de psicoeducación para progenitores de niños y niñas con TDAH asociado a comorbilidad, las enfermeras Eduarda López Geniz, Aurora Alés Portillo y María García Salguero, pasaron a evaluar los resultados mediante el análisis denominado ‘Grado de satisfacción tras una intervención enfermera grupal de psicoeducación para familiares de pacientes con TDAH’, presentados mediante Comunicación  en el último Congreso de Enfermería de Salud Mental, celebrado en Santiago de Compostela. La intervención grupal fue llevada a cabo por las dos enfermeras de la USMI-J, en colaboración con otros miembros del equipo, como facultativos y trabajadora social.

Las conclusiones del estudio orientaban a que las intervenciones psicoeducativas, unidas a los tratamientos psicológicos cognitivo-conductuales y complementados por los farmacológicos cuando sea necesario, dan información sobre el trastorno, entrenan a los padres en técnicas de modificación de conducta para mejorar el manejo de sus hijos, incrementan su propia competencia como padres y mejora la relación paterno-filial mediante una mejor comunicación y atención al desarrollo del niño.En la USMI-J, el programa psicoeducativo para padres y madres de menores con TDAH surge de la necesidad clínica de dotar a la familia de una serie de herramientas que les permita ser más proactivo en la comprensión, abordaje y tratamiento de esta patología. Con esta actuación se ha buscado aliviar la carga emocional y disminuir el nivel de ansiedad, así como facilitar una intervención dirigida y eficaz en el TDAH.

La psicoeducación es, por tanto, una intervención que ofrece la oportunidad de asentar las bases para, posteriormente, tener un beneficio mayor del tratamiento. En la USMI-J se considera parte integrante del tratamiento y, la mayoría de las veces, es el paso previo a la intervención psicológica. Para la enfermera Eduarda López “es fundamental enseñar a los padres y/o cuidadores del menor los mecanismos que desencadenan y mantienen las conductas y respuestas, para así, con el apoyo de los profesionales, puedan hacer que sus hijos reinterpreten sus síntomas con explicaciones idóneas en cada momento”.


El Trastorno por Déficit de Atención e Impulsividad (TDAH) se caracteriza por la afectación de tres áreas: hiperactividad, falta de atención e hiperactividad. Se considera un trastorno neurobiológico innato y con una carga genética importante, por lo que se le da, en la mayoría de los numerosos estudios, poca relevancia a la influencia del medio ambiente en cuanto a su aparición en el niño. La evidencia científica apunta a la conclusión de que los niños con TDAH presentan diferencias muy sutiles en sus cerebros, justamente en la parte que se encarga de la función ejecutiva, como son organizar, planificar, ponerse a un nivel adecuado de alerta, …


Las conductas de los niños con TDAH aumentan los niveles de estrés familiar debido a los retos para la educación que plantea el comportamiento típico de los niños hiperactivos. Este incremento del estrés, se asocia frecuentemente a respuestas negativas de los padres, incluidos estilos de crianza desadaptativos, pudiendo empeorar la conducta del niño, e incluso perjudicar las relaciones de pareja, así como familiares. En este sentido, la enfermera coautora del trabajo Aurora Alés reflexiona también sobre la responsabilidad de los agentes implicados “como profesionales especialistas de salud mental, debemos garantizar que los niños reciban un tratamiento personalizado e individualizado, adaptado a sus necesidades, diseñando un plan de intervención psicoeducativo para padres, que les permita una mejor comprensión y gestión de las situaciones”.

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