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Fisterra ha publicado recientemente la nueva versión de su Guía Clínica "Signos de alarma en una lesión melanocítica adquirida", realizada por nuestro compañero Tomás Toledo Pastrana, dermatólogo de las unidades de Melanoma y Cirugía Dermatológica de nuestra unidad.

Fisterra, propiedad de la editorial Elsevier, es la herramienta de información médica en Atención Primaria líder en España: más de 50.000 profesionales la utilizan todos los días en su práctica clínica y supone de forma general la primera fuente de actualización en Atención Primaria en nuestro entorno. Proporciona a los profesionales  un acceso fácil y rápido a la información más rigurosa y de actualización constante para que puedan realizar los diagnósticos más precisos y tomar decisiones de tratamiento, ofreciendo desde un único punto un acceso ordenado y estructurado a guías clínicas, imágenes y algoritmos, documentos con información sobre técnicas en atención primaria y otros temas de interés. Los miembros del SSPA tienen garantizado su acceso mediante la Biblioteca Virtual.

Son ya 15 las comunidades autónomas que tienen contratado el acceso a Fisterra para los miembros de sus servicios de salud. El Dr. Toledo Pastrana también ha realizado la actulización de la Guía Clínica de lesiones elementales, de próxima publicación en la misma web.

Más info en:  http://www.fisterra.com/guias-clinicas/signos-alarma-lesion-melanocitica-adquirida/

 

 

 

Recientemente se ha publicado un libro de puesta al día en penfigoide ampolloso titulado “Bullous pemphigoid. Symptoms, diagnosis and treatment” (Ed. Nova Biomedical).

El capítulo dedicado al penfigoide inducido por fármacos ha sido escrito por Francisco M. Mendonça, del Servicio de Dermatología del Hospital de Puente Genil (Córdoba) y Francisco J. Martín, responsable de la consulta monográfica de Enfermedades Ampollosas de nuestra UGC de Dermatología.

Además de comentar las teorías etiopatogénicas, diagnóstico y tratamiento, el capítulo se centra en los nuevos fármacos que pueden inducir la enfermedad, tales como los inhibidores de la DPP-4. Precisamente los autores del capítulo describieron el primer caso de penfigoide inducido por linagliptina.

La consulta de Enfermedades Ampollosas presta atención de manera exclusiva a los pacientes diagnosticados de este complejo grupo de enfermedades, -principalmente pénfigo y penfigoide en cualquiera de sus variantes- desde el año 2007. El Dr. Martín Gutiérrez es experto en el tratamiento de estos cuadros y en el manejo de la medicación inmunosupresora necesaria para su control, habiendo reducido a prácticamente a cero el número de casos que precisan hospitalización gracias al uso de nuevas moléculas o la combinación de distintas líneas farmacológicas.

 

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Imagen tomada de Ferrándiz L, et al. Electroquimioterapia en el tratamiento del cáncer cutáneo. Piel (Barc). 2017 (en prensa)

 

En marzo de 2016 Nuestra unidad incorporó la electroquimioterapia (EQT) para el tratamiento del melanoma metastásico regionalmente avanzado en marzo del año pasado, com parte de la cartera de servicios para el tratamiento del paciente con metástasis regionales no tratables quirúrgicamente, ya sean de melanoma o de otros tumores difícilmente resecables, como el carcinoma de Merkel metastásico o el sarcoma de Kaposi.

 

¿Qué es la electroquimioterapia?

Se trata de un procedimiento que combina la administración de quimioterápicos potentes pero que penetran difícilmente en la célula con la aplicación de campos eléctricos que permiten la porosidad temporal de la célula para conseguir la destrucción selectiva de la célula tumoral. Está indicada en el tratamiento de metástasis cutáneas o subcutáneas de melanoma y otros cánceres de piel no melanoma, en las metástasis del cáncer de mama y otros tumores de distinto origen localizados en la cabeza y cuello, así como en otros tumores no resecables. Es particularmente útil en casos de múltiples lesiones pequeñas, con sangrado y lesiones dolorosas y ulceradas. En todas estas indicaciones la EQT puede utilizarse sola o con otros procedimientos.

 

¿Cómo de administra la electroquimioterapia?

El tratamiento dura 30 minutos aproximadamente y se hace bajo anestesia locorregional o general. Consta de 3 fases:

  • Fase 1: inyección intravenosa del fármaco quimioterápico (generalmente, bleomicina)
  • Fase 2: electroporación y difusión del fármaco. Se realiza mediante impulsos eléctricos (electroporación) que permiten a la quimioterapia llegue al tumor.
  • Fase 3: los poros se cierran y el fármaco con actividad citotóxica queda atrapado en la célula.

¿Qué efectos secundarios pueden presentarse?
El efecto secundario más frecuente es el dolor después de realizar la ténica. Los niveles de dolor varían y dependen mucho de cada paciente. El dolor suele aparecer tras la desaparición del efecto de la anestesia y suele controlarse con  analgésicos suaves como el paracetamol. Puede existir riesgo de infección si son lesiones muy grandes o sangrantes, en cuyo caso el tratamiento con antibióticos puede ser necesario. 

Algunos pacientes pueden experimentar sensación de malestar y en algunos pocos casos pueden presentar vómitos, controlables con medicación habitual.

La UGC de Dermatología del Hospital Virgen Macarena el único servicio de la sanidad pública andaluza que ofrece esta técnica y uno de los pocos en el Sistema Nacional de Salud español, junto al Hospital Clínic de Barcelona. Con la perfusión de miembro aislado y los distintos ensayos clínicos de inmunoterapia y terapias dirigidas para el melanoma ofrecemos  al paciente con melanoma una oferta diagnostica y terapéutica global, especialmente en los estadíos más avanzados de la enfermedad.

 

 

  

El sol produce rayos visibles e invisibles. Los rayos invisibles, conocidos como ultravioleta A (UVA) y ultravioleta B (UVB), dan lugar al bronceado, quemadura solar y al daño solar.

Es importante saber que ninguna radiación ultravioleta es completamente inofensiva. 
La exposición solar aguda da lugar a la quemadura solar, que en la infancia puede originar serias consecuencias como la aparición del cáncer cutáneo en la vida adulta. La protección solar o fotoprotección, previene el daño cutáneo producido por el sol.

La fotoprotección debe hacerse con prendas adecuadas como gorras, camisetas y gafas de sol, que hacen de pantalla frente a las radiaciones solares, y con la aplicación de las cremas fotoprotectoras. Debemos evitar la exposición solar, incluso con fotoprotectores, en las horas centrales del día, entre las 12 y las 16 horas, cuando los rayos solares son más intensos.

¿Qué son los fotoprotectores y cómo funcionan?

Los fotoprotectores son sustancias que al aplicarlos sobre la piel atenúan los efectos de las radiaciones solares. Los fotoprotectores pueden ser físicos o químicos.
 Las pantallas físicas están constituidas por partículas ultrafinas; las dos más utilizadas son el dióxido de titanio y el oxido de zinc, que actúan dispersando los rayos solares. Las pantallas químicas están constituidas por diversos agentes químicos que absorben las radiaciones solares.

Los fotoprotectores de amplio espectro protegen frente a rayos UVB y UVA. Actualmente, prácticamente cualquier tipo de fotoprotector se encuentra disponible en crema, loción, gel, spray, stick labial o en barra.

¿Qué es el FPS?

En todos los envases de fotoprotector podemos encontrar el factor de protección solar (FPS o SPF). El FPS es un índice que nos da idea del tiempo que podremos permanecer expuestos al sol sin riesgo de sufrir una quemadura. Teóricamente, mientras mayor sea el FPS, más alta será la protección frente al sol. Por ejemplo, dependiendo del tipo de piel (fototipo), si un individuo es capaz de permanecer el primer día de exposición durante 20 minutos al sol sin quemarse, la elección de un fotoprotector con FPS 30 le proporcionará una protección 30 veces superior. El FPS indica, por tanto, el número de veces que el fotoprotector aumenta la capacidad de defensa natural de la piel frente al eritema, por lo que nos proporciona información sobre la protección frente a la radiación UVB, pero en la mayoría de los casos no informa sobre la protección frente al resto de radiación (UVA y UVC).

En general, tu dermatólogo te aconsejará el uso de fotoprotectores con FPS superior a 30. No tienen por qué ser un fotoprotector de venta en farmacia.

¿Cómo debe aplicarse un fotoprotector?

No es suficiente con la adquisición y aplicación de un fotoprotector. Está demostrado que la aplicación incorrecta de un fotoprotector hace que este pierda hasta un 50% de su capacidad protectora. Por ello, es conveniente seguir una serie de consejos simples para su aplicación:

  • Aplicar el fotoprotector 30 minutos antes de la exposición solar. 

  • Reaplicar el fotoprotector al menos cada dos horas y después del baño o ejercicio 
intenso, especialmente si se trabaja al aire libre. 

  • Aplicar cantidad suficiente de fotoprotector. Como norma, utilizar aproximadamente 
la mano llena para su aplicación en todo el cuerpo (aprox. 28 gramos), aplicándolo 
incluso en pabellones auriculares y labios. Sólo deben evitarse en los párpados. 

  • El fotoprotector debe aplicarse también en los días nublados. En lo posible 
debemos buscar la sombra. 

  • Aplicarlo en todas las zonas expuestas al sol, incluyendo pabellones auriculares, 
hombros y la parte posterior de rodillas y piernas. 


¿Y los niños? ¿Por qué es tan importante la fotoprotección en la infancia?

  • El 80% de la radiación solar que recibiremos a lo largo de nuestra vida se recibe durante los primeros 18 años de vida. Por ello, la fotoprotección en estos años es muy importante para prevenir la aparición del cáncer cutáneo en la edad adulta.
Las quemaduras solares durante la infancia y la adolescencia son un importante factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de piel en la vida adulta. 
Aunque básicamente deben seguirse las mismas medidas desarrolladas para el adulto, durante la infancia deben tenerse en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Por debajo del año de vida debe evitarse la exposición solar directa, aprovechando la sombra y utilizando ropa adecuada y gorros protectores. En este sentido la ropa de algodón refleja el calor y ayuda a mantener el frescor. Debe recordar que el uso de fotoprotectores está contraindicado en menores de 6 meses.

    Existen fotoprotectores específicos para estas edades “pediátricos”, compuestos fundamentalmente de filtros físicos, también llamados minerales, resistentes al agua.

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